SUBMARINO PRODUCCIONES PRESENTA

HUNDIRSE EN LA ARENA

un viaje al interior
 

Hundirse en la arena es un mediometraje del género coming of age  que cuenta un momento en la vida de Luna (25). Ella es una fotógrafa que no puede definirse como tal, a pesar de que su trabajo participará en una exposición en Mar del Plata. Luna emprenderá un viaje de autoconocimiento que la ayudará a entender quién quiere ser y le permitirá conocer el mar.  La pieza audiovisual está destinada a jóvenes de 25 a 30 años y tiene la duración de 30 minutos.

SINOPSIS

Luna (25) se siente estancada en su vida, tanto laboral como personalmente. Esta sensación se refuerza a medida que ella se compara con la vida de sus amigas, las cuales están independizadas y creciendo laboralmente. Luna se emociona al enterarse que su proyecto “Intimidad” va a participar de una muestra en la Villa Ocampo de Mar del Plata, es la primera vez que un trabajo de ella va a ser expuesto.

Ella no conoce el mar, y siempre quiso hacerlo, pero sus padres o las circunstancias no la dejaron. Esta coincidencia la lleva a tomar la decisión de viajar a Mar del Plata, recordando ese sueño frustrado. 

En Mar del Plata, Luna percibe la voz de una niña, que constantemente la atormenta, comparando a la joven con la vida de sus amigas. Mientras transcurren los días, la realidad de su entorno será perturbada por la transformación de los escenarios habituales. Estas transformaciones representan el interior de Luna en una instancia de cambios entre la niña que era y el paso a ser una persona adulta, segura y con convicciones.

Este viaje será sinónimo de aceptación y autoconocimiento. Luna encontrará en el mar el espacio ideal para reflexionar sobre su vida y definir su rumbo.

 
Océano

SOBRE EL PROYECTO

MOTIVACIÓN
Hay algo latente en nosotros, en estar terminando una etapa en nuestras vidas, cómo es terminar una carrera. En darnos cuenta que nuestro círculo cambia y cambia con nosotros. Nos paralizamos con la idea de entender que a esta edad las decisiones que tomamos influyen en nuestro camino, el cual es inmenso y lleno de incertidumbre, casi como el mar. La idea de este proyecto es que a partir de su realización, nosotros podamos poner en palabras este recorrido de introspección al que podemos llamar nuestra vida adulta. 
Cuando uno es niño, desea ser adulto porque ve en ellos mucha libertad, pero en ese momento no comprende el valor de lo que tiene. De adolescente uno ansía el momento de cumplir 18, como si la edad derrumba barreras que antes nos bloqueaban el paso en nuestra vida, para luego sentir que tenemos el poder de todo. Pero a los 24 años la mirada cambia y uno empieza a ver que los 30 están cada vez más cerca, y con ellos la responsabilidad de nosotros mismos. Y ahí es cuando uno se da cuenta de que esa libertad que veía en el adulto la tenía de niño y no la veía pensando solo en crecer. Hoy, es a esta edad que se producen los quiebres, donde hay mayor incertidumbre hacia el futuro, porque uno entiende que no tiene las respuestas y no sabe si lo que hace es lo correcto finalmente, pero también porque uno se compara con el otro y solo ve los triunfos del otro. 
Mi motivación es mi propia experiencia. Hay partes de mí en Luna. Me he preguntado muchas veces qué estoy haciendo con mi vida, si hice bien en dedicarme al arte, veo amigos que ya viven solos y me frustra por momentos, me siento estancada y al mismo tiempo feliz de mis decisiones. Ahora, con 24 años, comprendo que la vida adulta no es tan “en línea recta” como parecía, aunque aún no puedo considerarme adulta, al igual que Luna. ¿Qué es lo que nos hace adultos? ¿Vivir solo? ¿Conseguir un trabajo de oficina con salario digno y en blanco? ¿Tener una cuenta bancaria a tu nombre? ¿Poder dedicarte a lo que te gusta?, todas estas preguntas rondan por mi cabeza desde hace unos años y contar la historia de Luna, es mi catarsis por la incertidumbre que tengo sobre la vida de adulta.
Luna es un abrazo para aquellos que se sienten identificados con todos sus pensamientos. Mi intención es que al verla, otro se sienta contenido y entienda que no es el único que tiene estas dudas, que esas mismas inquietudes, frustraciones, desalientos o aciertos los tenemos la gran mayoría. En una sociedad conectada 24/7 a las redes sociales donde todos se muestran con sus vidas perfectas sin problemas y con lo que pareciera una vida resuelta, Luna viene a demostrar el lado B, lo real. Nadie nos advirtió que el “juego de la vida adulta” no iba a ser tan sencillo y con tanta libertad como parecía y menos si una pretende dedicarse al arte, en ese caso hay que sumar todo el peso que esta decisión conlleva. Hundirse en la arena es para mí un proceso de sanación, y de autoconocimiento, con el fin de poner en manifiesto el camino zigzagueante que puede ser la vida a esta edad y mostrar al otro que está bien no ser perfecto y tener todo resuelto. 
Al decidir abordar esta temática, me preocupó encontrar muy poco material audiovisual al respecto. Hay muchas películas y cortos del género coming of age que presentan la problemática de la adolescencia y no tanto de la adultez. 

Siento que el proceso de la adultez es muy rico en temática y al que aún no se le dio el valor que merece. El pasaje a la adultez es aún más complejo que la adolescencia, porque es cuando uno se da cuenta que todas sus decisiones influyen en su vida, y que somos responsables de nosotros mismos, ya no hay nadie a quien culpar. También ocurre que es más silencioso, en la adolescencia uno normalmente comparte con algún amigo cercano lo que le ocurre, pero de adulto pareciera que está mal visto no tener en claro que hacer con nuestras vidas. Quiero poner de manifiesto el error de esta postura y abrir mis propias vivencias en este mediometraje, para poder visibilizar que está bien no tener todo claro. 

 

Lara Justet